Modelos articulados del cuerpo femenino

1. Cuando oí por primera vez que la mujer es un objeto, yo profesaba un amor por los objetos a prueba de balas. Mis juguetes eran todo y eran míos. Tus juguetes no eran todo pero también eran míos. Las muñecas, la tele, las zapatillas, las carteras, las historietas, los stickers, el jabón, las bicicletas, las pulseras, la funda rosada y bordada de mi almohada de plumas. Objetos andando por la calle, dejando un sendero de baba de hombres como caracoles disolviendo la noche. Objetos admirables en los anuncios comerciales. Objetos esperando en las esquinas con ropa ligera. Las contemplaba, las pedía de regalo pero nunca me las daban. Me relamía por dentro, me chupaba los dedos, iba directo al infierno por la contundencia de mi pasión objetiva. «Cuando crezca –soñaba despierta durante los comerciales de las telenovelas diurnas– seré un objeto con accesorios brillantes. Seré el modelo más costoso y deseado. Quiero que me compren y me usen, y que después me dejen tirada, gastada, consumida, reemplazada por el Último Grito de la Moda. Terminar mi vida útil en el momento justo, con la cabeza en alto, unida al cuerpo por un hilo brillante de sangre elástica, plástica, satisfecha de haber sido una mujer».2. En algunas culturas, el cabello horquillado es visto como una buena señal y una mujer con los cabellos gravemente horquillados resulta sumamente cautivante. La comunidad rinde tributo a esta cualidad, a tal punto que cuando todos los cabellos de la cabeza de una mujer se han horquillado por completo, haciéndose más finos y gráciles, de modo que adoptan caprichosas formas, la dama es considerada una diosa y adorada como tal. Cada brote natural se ha bifurcado. Las puntas están abiertas ahora.

3. «I always thought of losing my virginity as a career move»1, comentó Madonna alguna vez. Pero de todas las cosas que hizo la reina del pop, sin duda, la que más irritó al Señor fue popularizar el arte de la reinvención. Las tiendas por departamentos (gurús de nuestro tiempo), a su vez, consideraron conveniente que este peligroso cuestionamiento del self se produjese de forma controlada: ellos mismos dictarían el estilo a seguir, masivamente y por temporadas. A esto se llamó tendencia, palabra que puedes encontrar fácilmente en cualquiera de esos catálogos de moda que llegan a su casa sin invitación. ¿Qué radio escuchas? Moda. Es inevitable. Por eso, cuando te pregunten ¿Quién quieres ser hoy?, responde: «Quiero ser Hoy» o «Quiero ser Yo», pero no mires a todos lados. Mira de frente y repítelo.

Bonus. De regalo, un deseo: hay que hacer nuestros sueños realidad. Hay que hacer que la realidad parezca un sueño. Hay que hacer las dos cosas al mismo tiempo. Nadie puede romperte la cara si tienes ese brillo en los ojos. Que tengan un feliz año, buenos salvajes.

1 Trad. del inglés: «Solo el arte tiene sentido, la realidad no».
Texto publicado en el buen salvaje #3 http://buensalvaje.com/2013/01/09/modelos-articulados-del-cuerpo-femenino/


El otro sitio
Los lugares donde vivimos. Los llevamos dentro a todas partes, como un espacio vacío. Natalia Revilla reconstruye los paisajes que la mantienen en movimiento y la hacen pasajera, aquellos escenarios que calan en nuestra memoria y al revisitarlos provocan en ella un reflejo, un doble fantasma: la estela del pasado, de lo que fue y lo que fuimos se posa como el ocaso sobre la imagen del presente.
El corazón acumula un kilometraje, y en cada espacio que ocupamos, de alguna forma aún estamos. Dejamos impregnado el color de la mirada, la huella de nuestros pasos, vestigios del tránsito y la habitación, roces atávicos de la convivencia entre el ser humano y su entorno. Aunque a veces, una de las partes transgrede este pacto, pierde las formas y transforma todo.
Sugiriendo un paralelo con el test de Rorschach, Natalia psicoanaliza a los paisajes descubriendo lo que subyace en el inconsciente y el subsuelo: tantas vidas que pasaron dejando muertos, que con el paso del tiempo se integran al paisaje, se descomponen y se desvanecen en la belleza inquebrantable de la naturaleza.
El otro sitio ilustra la sutil dicotomía de Ser y No estar, o de Estar y No poder preservar un lugar.

Texto escrito para la exposición "El Otro Sitio" de la artista peruana Natalia Revilla. Octubre 2012 en Pabellón 4 Arte Contemporáneo, Buenos Aires.


Coordillera
Desde que decidió bifurcarse, Rita Ponce de León recoge testimonios de personas cercanas y vierte esas experiencias generando un paisaje ilimitado que conecta con tinta negra múltiples voces, memorias y procesos. Como señala Kephas: “la empatía nos remite constantemente al momento, a un estado de receptividad y claridad en el que respondemos no solo a lo que la persona dice sino a lo que es. (...) Tener verdadera empatía por otra persona significa sintonizar no solo a esa persona sino a todas las personas que hemos visto en un estado similar o circunstancia en el pasado.”
Rita formuló a varios amigos la pregunta “¿Cómo consideras que fuiste educado/a?”, y las respuestas, compuestas de reflexiones y recuerdos fueron vertidas en placas de madera que forman una cordillera en las alturas de esta sala. Al asomarse, el espectador puede ver, con las oscilantes perspectivas que la distancia revela, objetos llevados por la corriente, cosas que forman estructuras y sistemas. La educación opera con sistemas pero la memoria no funciona igual. El conocimiento (o información) entra por los sentidos y lo volcamos, lo compartimos como papa quemante o lo atesoramos, lo transformamos en vacíos más grandes. Somos recipientes, cofres, redes, que caminan conectados por códigos, lenguajes, costumbres, lazos, y todo lo que nos relaciona requiere y conlleva un aprendizaje.
Aunque les duela a los maestros brutos, los únicos golpes didácticos los da la vida, la lección se empoza en el alma y se vuelve fuente. La mente es un cheque en blanco que se vuelve banco de infinitos intereses. Nadie quiere enseñarnos que estar distraídos es estar concentrados en el otro lado. Hay tantos sistemas interesados en instalarse en nuestra conciencia, en insertar sus logos en nuestros cuerpos e izar sus banderas en nuestra libertad. Tantos sistemas diseñados para establecer relaciones pero ninguna fórmula para mantenerlas, porque todo se transforma y se refresca. Coordillera nos recuerda que todo confluye, que todo nos recuerda, nos enseña y ensueña. La libertad de pensamiento es donde nos encontramos realmente, donde la realidad no es un@.
El juego “La Mesa de Breton” (en el segundo piso de la galería) se inspira en un revelador accidente que el autor de Nadja disfrutó en una visita a México: pidió a un artesano que le haga una silla y le dibujó el diseño en un papel. Cuando regresó, el pedido estaba listo pero reproducía de forma literal la perspectiva del dibujo, las patas de un lado eran más pequeñas, la silla era dispareja. El cuestionario que los participantes responden, basado libremente en uno de Paul Thek, apunta también a un compartir.
No es aleatoria la referencia a Breton, el trabajo de Rita, como el surrealismo, encuentra en la creación colectiva un medio para alcanzar el “punto de intersección de lo subjetivo y lo objetivo”.
¿Podemos dejarnos llevar? ¿Cambiar nuestra forma de leer, de comunicar? Como si desde el inicio la estrella estuviera en tu frente y no existiera una forma correcta, como si el reverso del conocimiento no fuese el error o su sombra acechante sino la inocencia y la curiosidad, Coordillera nos permite recorrer una fracción de memoria universal.

Texto escrito para la exposición de la artista peruana Rita Ponce de León presentada en junio de 2012 en la Galería 80m2.


Sobre Arritmia
En realidad bien podría firmar el auspicioso y preciso comentario que Enrique Verástegui escribió en la contratapa y retirarme levitando a mi ermita psicodélica, pero acepté sentarme aquí a comentar una obra que no requiere mayores explicaciones porque merece felicitaciones y una presentación en sociedad como todo trastorno en el ritmo cardíaco que alumbre una canción.
Con la venia de los presentes y previa advertencia leeré las reflexiones sueltas que me suscitaron los poemas. No haré una crítica literaria ahora o nunca; estudié cine, como Franco, y diré lo que veo, siento y percibo. Desde esa condición entiendo su lenguaje, su forma de hilar sin puntos tiempos e imágenes. Aprovecho para manifestar mi profunda empatía hacia quien asume ser poeta y cineasta, que en nuestra realidad implica dos vacas flacas y 14 ángeles persiguiéndote por jugar a ser dios las 24 horas del día.
“Uno comienza poeta y termina muerto bajo la luz de la televisión”. Este verso misterioso sintetiza de alguna forma el carácter híbrido del sujeto enunciador (¿yo dije eso?) y abre la película con una escena de crimen: la de un poeta asesinado por un poeta alumbrado por lo que Vico C llamaría una luz moderna, la de la caja boba, la fuente videodrome, el poema poltergeist, una pantalla menos maligna que la computadora que nos quita la capacidad de atención y reflexión necesarias para leer y pensar.
El video mató a las estrellas de radio. ¿Algún lenguaje podrá acabar con el poema? La respuesta es ¡NOOOOOOOO! Porque el poema es imagen pura, la metáfora es la imagen pura. Si vivimos en una Cultura de la Imagen no podemos ignorar que un buen poema debe ser una máquina inagotable de imágenes en movimiento gracias al principio activo de tu cerebro. El poeta de hoy y mañana mantiene viva la opción de conectar con el voraz consumidor visual contemporáneo siendo 3D en cada pantalla plana que digitan sus dedos. Y aquí encadeno a unas declaraciones del maestro Raúl Ruiz (cineasta):
“Estamos haciendo en cine algo parecido a lo que se llama, podríamos decir, el pensamiento funcionando. (…) Esa manera perpendicular de ligar las imágenes y atacar el texto, creo yo, es la máxima aspiración que puede tener el cine, tratar de entrar en la cabeza de alguien que está pensando, de manera visual. El pensamiento es visual en la mayoría de los casos, y en menos del 20% de los casos es auditivo. Pero siempre está el pensamiento creador, especialmente en conflicto, que es lo que se llama el lenguaje egocéntrico, que es cuando uno cree que está pensando y en realidad estamos monologando con nosotros mismos, eso se llama lenguaje egocéntrico. No está pensando, los pensamientos son rapidísimos, atacan el lenguaje, pasan de un lado para otro, se ligan, y el cine puede reproducir eso.Digo lo anterior porque se sabe que algunos escritores (Joyce, por ejemplo, pero muchos poetas también) tratan de dar la impresión de pensamiento, del movimiento del pensamiento, del flujo del pensamiento, usando muchas palabras, combinándolas, haciendo asociaciones y cosas de ese tipo. La imagen hace eso, el cine puede hacer eso siguiendo más o menos el modo de articulación del pensamiento visual.”
Bueno, para los que entendieron, yo siento que Franco hace eso. Sus ojos son faros donde el mundo está compuesto de escenas y cuadros, como una cámara de seguridad sonriendo cuando la miras. Va por la vida desarmado como hay que ir, con sensaciones reales transformadas en flujos, las tramas son emocionales, la hoja de papel puede ser su terapeuta y hasta logra ser mente en blanco en algún verso. Tiene predisposición a encerrarse en el pecho, la casa, el corazón y tendencia a la evocación que genera luz parásita, como un niño suspendido colgado en el retrovisor. Por momentos todo es pasado, el presente fantasma cobra vida al ser una imagen evocada por un veterano de infancia que contempla la disolvencia de un mundo de códigos que desaparecen pero están en nuestra mente y no pueden perderse así nuestra casa sea demolida por una inmobiliaria y los huesos de nuestros perros florezcan entre escombros.
¿Han escuchado la expresión puro y sincero? Es una expresión popular pero en el fondo es raro, puro y sincero es inusual, un pájaro dodo, taquicardia de existir y en pocas palabras lo que más me gusta de este libro.

Texto escrito para la presentación del libro de poemas Arritmia de Franco Finocchiaro. Centro Cultural La Noche, Barranco. Octubre 2011.


Animales Familiares

Si quieres puede ser puro
Pero para mí puro es salvaje
Como el primer día del sol

Ana cose para descocerse, compone para descomponerse a colores.
Antes hizo latente la condición material del vestido, deshilándolo, deshilachándolo, y continuó con su piel y órganos internos.
Una buena/nueva temporada de cosecha, de excavaciones, deja al descubierto otra capa de pintura: bajo la civilización y las buenas maneras subyace la profundidad animal de la tierra. Tal como suena.
Hoy la naturaleza es representada con una frivolidad que espanta. Es un decorado, styling, un look, un recurso estético sin mayor discurso o significado. Como si fuera una fantasía.
A inicios del siglo veinte los futuristas hablaban de las máquinas sin aliento, con el arrobamiento del tesoro descubierto; en nuestros tiempos ¿la representación reiterada del reino animal evidencia un universo antiguo y sublimado, un sueño recurrente?
En las escenas de Ana la fauna encarna, la piel no es animal print. Nos recuerda que somos nosotros, bajo esta construcción residencial y funcional. Cuando aceleras el auto y tocas el claxon, cuando sales de cacería, cuando saciar el hambre o el sueño es lo único, cuando no piensas en nada, y miras al vacío…
y estamos iluminados, cuando nos chupamos los dedos, unos a otros, protegemos con la vida a nuestros hermanos, cuando volamos, amaestramos y depredamos; cuando somos vitales y sencillos, invasión bordada, peluda, de piel desbordada. Si errar es humano, el lado salvaje es nuestra piel más perfecta. Cuando amamos, somos humanos y nos mordemos. Cuando amamos, perdemos el control y nos lamemos.
Cuando los animales atacan.

Texto escrito para la exposición Animales familiares de Ana Teresa Barboza realizada en la Galería Wu, Barranco en setiembre de 2011.


Sobre Tanta gente sola
Cuando pensaba en este día y en lo que diría frente al auditorio, intentando no pensar en el auditorio sino en lo qué diría frente al auditorio me encontré realizando acciones variadas. En un momento pensaba en lo que diría sobre el libro de Juan mientras leía un libro de Scott Fitzgerald y de pronto ambos universos confluyeron como dos amigos que se encuentran en la calle, donde uno viene de un lado del cerebro y el otro del sentido opuesto y coinciden totalmente en el eclipse de un apretón de manos después de más de 30 años. El lugar de la cita fue el siguiente párrafo de la página 75 de una antología mínima de F.Scott Fitzgerald:
“Pero ahora quería estar absolutamente solo, por lo cual me procuré cierto aislamiento respecto de las preocupaciones comunes.
No fue una época desdichada. Me fui, y había cada vez menos personas. Descubrí que estaba muy fatigado. Podía estarme acostado –y me alegraba hacerlo-, durmiendo o dormitando, veinte horas diarias, y en los intervalos me esforzaba resueltamente por no pensar. En cambio, hacía listas. Hacía listas y las rompía: cientos de listas: de jefes de caballería y jugadores de fútbol y ciudades, y de canciones populares y pitchers de béisbol, y de épocas felices, y de pasatiempos, y de los pares de zapatos (…) y las listas de mujeres que me habían gustado y de las veces que permití que me desairaran personas que no eran mejores que yo en carácter o capacidad. Y de repente, por sorpresa, me sentí mejor.”
Ese crudo relato de la depresión me remitió de inmediato a los divertidos y vitales cuentos de Juan por la dimensión romántica que adquieren los pasatiempos gracias a la neurosis y la pasión. Tal vez una crítica o elogio a la descarnada competencia alentada por la sociedad moderna: los personajes tienen la necesidad constante de sobresalir, de ser mejor que otro, de ser reconocido, de morir en vivo, de ser alguien o ser nadie pero un Don Nadie. Y es difícil, yo creo que lo más complejo es querer ser alguien y querer ser nadie al mismo tiempo, por cuestiones técnicas.
Aquí los pasatiempos son vehículos catárticos, un portal a la realización personal por juego o azar, una puertita al mundo propio, donde podemos cambiar las reglas o inventarlas. Sí, en cierta medida este libro es un bestiario de aficiones que nos definen.
En mi experiencia hay pocas actividades equiparables a resolver crucigramas, hacerlos en menos de cinco minutos o escribir las palabras comenzando por la última letra y terminando por la primera, llenar dos o tres palabras intercaladamente en montaje paralelo como si fueran parte de un todo y es que lo son, un caos organizado, una comunidad invisible de matemática armonía esperando ser develada, los enigmáticos signos de un texto sin sentido del cual emerge una frase célebre, como “El arte de vencer se aprende en las derrotas.” o “De lo heroico a lo ridículo no hay más que un paso” de nuestro libertador Simón Bolívar. Vislumbrar la frase escondida contando con poquísimas letras. Sí, eso me hace sentir bien. He interceptado poemas circulando en las intersecciones, y no me considero una persona sola. Existe una activa comunidad de geniogramistas; lamentablemente hasta ahora no he podido asistir a ningún encuentro. Pero asistí al taller que dictó Juan: Poesía sin escribir una palabra. Y por supuesto, no faltó quien se resistió a la posibilidad de hacer Poesía sin escribir una palabra, pero no pudo detenernos.
Yo sonrío y me río disfrutando la capacidad del autor para tomar un sujeto corriente a la vista y permitirnos escuchar su diálogo interior como si escondiera un micrófono dentro del espejo frente al cual el personaje se acicala cada mañana. Sus personajes viven bajo constante amenaza de humor involuntario pues como son un poco ingenuos y andan muy en lo suyo, no saben que Juan bromea a través de ellos con verso perverso y la confianza del amigo íntimo.
La lectura de Tanta gente sola no sólo nos deja excelentes historias sino también el espectro cálido de una sensibilidad que reanima insectos voladores con palabras, te hace creer en la magia explicándote los trucos.
Un día que leía este libro sin pensar que algún día diría algo sobre él me topé con mi antigua psicóloga. Interrumpí la lectura para saludarla, naturalmente, y apenas se hubo marchado escribí un relato breve sobre nuestras sesiones donde era ella el alma auscultada. Fue muy satisfactorio someter a mi ex terapeuta a mi diagnóstico de aquella experiencia. No dudo que la lectura de estos relatos fue la causante de que escriba ese relato pero sobre todo, que provocó que súbitamente, en la sala donde yo leía tranquilamente, apareciera mi ex terapeuta.
Tan pronto algo nos recuerda que somos personajes la vida se vuelve una lectura más estimulante.

Texto leído en la presentación de la edición peruana del libro de relatos Tanta gente sola del narrador y poeta español Juan Bonilla. Centro Cultural de España en Lima, agosto de 2011.


Sobre "Vuelos baratos" de Elisa Fuenzalida
Desde el primer cuento, “Como pájaros asesinos” resuelvo que el personaje llamado Elisa es una smartass (término gringo que no encuentra un justo equivalente en español pero suele traducirse como “sabelotodo” o “sabihondo”). Se planta ante un grupo de gente con una sonrisa que indica el polvo que morderás, sin más presentación que hacerse presente. Lo sabe todo así que lo que digas no hará más que demostrar su punto, su punto débil que es saberlo todo. Sale a la calle como un ave rapaz, con más deseo que hambre, pero rehúye a la necesidad, circula hasta que ocurre algo, el embate de una situación imprevista que la revela inexperta, inadecuada, totalmente humana y cae en picada. Como buena anti-superheroína en acción.
Cuando la gente brillante se aburre se vuelve oscura, los procesos alrededor transcurren demasiado lento y el alma se va de paseo. Quieres pasar a la siguiente idea a la siguiente ecuación a la siguiente historia o relación y de pronto te descubres completando el presente en tu mente, culminando un suceso con el final más probable habiendo analizado los componentes y estadísticas y saboreado el mínimo factor de lo inesperado. Escribir historias es desafiar el orden predecible.
En este punto aún no he conocido a Elisa en la vida real, no sé si es ella la antigua funcionaria de un centro anticultural, o la performer fundamentalista que iba a darme un taller abreviado de eyaculación femenina a distancia. A prudente distancia.
Pero disfruto de un narrador que se apodera de la escena sin ser omnisciente. Leí en su blog cuentos, confesiones y puteadas maravillosamente escritas, y por eso acepté presentar su libro, porque debo confesar que, aunque me tengo en alta consideración y estima, en ocasiones como estas me aborda una inseguridad por haberme resistido a la universidad o cuestiono cuánto de mi opinión tiene asidero en la realidad. Además, me propuso presentarlo públicamente, en el muro del facebook y a varias personas les gustó eso y no me quedó más remedio que aceptar. Recomiendo la lectura de Vuelos baratos porque siento que Elisa es transparente, no sé si ella lo disfrute, pero la Intimidad Imprudente Ilimitada es una característica peculiar de los Elegidos, como dijo alguien en alguna película. Por momentos parece insolencia pero en esencia significa mostrarte como eres, sin máscaras aún si te disfrazas, y eso es vulnerable, y eso es dulce y transparente. Y nada me parece más transgresor que ser vulnerable porque cuando eres transparente estás en el texto, latiendo en la página, caminando sobre el papel, como una pecera inmaculada que se confunde con el agua.
Los cuentos de Vuelos baratos son organismos que comparten una atención a la naturaleza, por corresponder casualmente la mirada a las estrellas, constatar los árboles y los bichos. No como señales sino simplemente porque está ahí todo el tiempo, un repentino soplido del viento genera un movimiento en la cortina de la casa donde transcurre el cuento. Los finos huesos de un amante, unidos en hilera forman una zampoña de dulce sonido.
Hay humor delirante y obsceno que me hace pensar en una colaboración entre Woody Allen y Fritz the cat. Hay poesía en cuentos como La fortaleza y El gran día. Retratos delicados sobre las relaciones humanas en Fogata, Mujeres de Gomorra y Tu pata de gallina.
También encontrarán Instrucciones para recordar que uno es el origen de la vida, con un método de hipnosis acróstico. Y una romántica apología a un estilo de vida samurai.
En el relato final: ¿Algún editor en la sala? Con una destreza avasallante Elisa dispone las palabras como quien sirve una maravillosa cena de año nuevo a una distinguida concurrencia de pavos reales, con la cantidad exacta de veneno en cada copa y luego camina sobre la mesa como Treat Williams en el musical Hair, riendo con tanta chispa que cuando escupe en las velas éstas se encienden, y así termina todo.

Texto leído en la presentación de "Vuelos baratos" el 17 de junio de 2010 en Dédalo (Barranco, Lima).
Otros proyectos de Elisa:http://latabacalera.net/
http://nosotroslosentimostodo.blogspot.com/

antimateria
Un ejemplar extraño
Indivisible
Mi niña veneno
Textos diversos
Superdemokraticos
Unión poema comercial
Columnas de opinión